caroch95@gmail.com

Carta a la que se va

Es muy difícil lo que estás por hacer, pero tenés que hacerlo igual. No porque no haya otra salida. No porque no te quede otra. No sé por qué. No quiero ponerme mística. Nos conocemos. Yo soy vos, pero cambiada. Muy cambiada. Casi otra persona. No sé bien qué hice en este año que dejé de ser vos. Que dejé una valija allá y me traje otra para acá. No te puedo decir con qué te vas a encontrar. Pero sí que te subas a ese avión. No para cumplir el sueño europeo. Menos para hacerte millonaria. Tal vez, un poco sí para vivir más tranquila. Pero ojo: esa tranquilidad también viene con mucha angustia. Sobre todo los domingos. Te pido que te tomes las cosas con calma. Aunque te conozco y sé que vas a gritar, llorar, saltar, putear, romper algo de apurada, abrazar a casi desconocidos, anotarte en planes a los que en Buenos Aires nunca hubieras ido. Te pido que te cambies el look. Que te saques ese flequillo. Comprate algo nuevo para ponerte en tu nueva foto de perfil de LinkedIn. Pero no gastes mucho. Todo es carísimo y la mayoría de las cosas no las vas a necesitar después. Te vas a mudar. Varias veces. Las cosas se van a volver una carga. No vas a encontrarte como pensás. Paciencia. Es la palabra que más vas a decir y más vas a odiar. Es también el aprendizaje que quiero dejarte: tenete paciencia Mariana del pasado. Ya vas a llegar. Texto de Mariana, del primer ejercicio del curso Escribí tu migración Escribe tú también tu texto con nuestra experiencia de escritura: https://emigrarporcarta.com/curso-escribi-tu-migracion/

Carta a la que se va Leer más »

El apagón

Aún sigo un poquito conmocionada. Por un lado, pienso en la suerte que tuve de que el apagón no me agarrara en el ascensor, ni en el metro ni en un tren. Pero por otro lado, pienso en lo frágiles que somos.  Nos quitan una sola cosa, una sola, y nos quedamos en bolas. Esto me recuerda a algo que me parece que le escuché decir a Santiago Bilinkis una vez, acerca de lo mal preparados que estamos hoy para sobrevivir. Se ve que me quedó dando vueltas en la cabeza y que ayer con toda esta situación, lo volví a traer a flote.  Él dice que, a pesar de todo el progreso que hemos hecho y de creernos la especie más suprema, en verdad somos de cristal. Paradójicamente, es el mismo progreso el que nos ha permitido acceder a una mejor vida (en algunos casos) mientras nos ha vuelto cada vez más vulnerables. Ayer extrañé más que a nadie a mi pareja y a mi familia.  Me costaba contener las ganas de abrazarlos a todos, poder verlos, tocarlos, conversar con ellos. La comunicación con la mayoría es a través de una pantalla, facilitado por una conexión a wifi, alimentado por la electricidad.  Se cae eso… y a mi, se me cae mi mundo. Reflexión de Sofi Escribe tú también tu texto con nuestra experiencia de escritura: https://emigrarporcarta.com/curso-escribi-tu-migracion/

El apagón Leer más »